Cautivar a través del e-Learning. 9 claves para el diseño de cursos realmente emocionantes

Todos los que nos dedicamos a esto de la educación sabemos sobre la importancia de las emociones en el proceso de aprendizaje. Pero, a la hora de diseñar nuestras experiencias formativas… ¿realmente las tenemos en cuenta? La teoría dice que sí, pero la realidad dice que no tanto. Si no… ¿por qué todavía hay tantos cursos on-line (y también offline) que siguen siendo aburridos, planos, tradicionales y excesivamente académicos? ¿Alguien se ha parado a pensar en el alumno? Aquí proponemos algunas sencillas claves para que esto no ocurra  y la experiencia de aprendizaje se convierta en algo gustoso, único e inolvidable.

9 claves para e-mocionar

  1. Clasifica las emociones: aunque hay diversas clasificaciones, en general se puede decir que hay cuatro emociones primarias: cólera, alegría, miedo y tristeza; y cuatro secundarias: amor, sorpresa, vergüenza y aversión. Cada una de ellas tiene distintas manifestaciones.
    Bajo mi punto de vista, se pueden clasificar en positivas: alegría, amor; negativas: cólera, tristeza y aversión; y neutras: miedo, sorpresa y vergüenza.
    Ahora que sabes de su existencia, ¡utilízalas en función del bien del curso! En general, enfatiza las positivas y haz que no se caiga en las negativas. Y usa o no las neutras en función de tus objetivos (el miedo, por ejemplo, puede utilizarse para crear tensión, suspense… y favorecer después  y la alegría una vez que se desvela el misterio; la sorpresa puede utilizarse para dar un giro inesperado a una trama o ofrecer algo novedoso)
    También, según el contenido, podemos utilizar las emociones negativas a nuestro favor (por ejemplo, en los cursos destinados a evitar hábitos negativos podemos utilizar imágenes o vídeos “fuertes”, que causen aversión hacia la conducta que queremos disminuir o eliminar)
  2. Toca la fibra sensible: piensa en aquellas experiencias que han resultado significativas para ti. Aquella película de la que te sabes hasta los diálogos, aquella escena que no te puedes quitar de la cabeza, aquel profesor con el que volaban las horas de clase, aquella ponencia que te encandiló… analiza por qué te cautivaron tanto y, una vez detectada la causa, tenla presente al diseñar tus propias experiencias de aprendizaje.
  3. Pon el foco en el alumno: parece algo de sentido común, pero la realidad es que la mayoría de los cursos se siguen realizando poniendo foco en el contenido en vez de en el alumno. La realidad es que casi todos estos cursos acaban fracasando. Piensa en tus educandos: en sus necesidades reales, en su perfil, en sus centros de interés, en lo qué les apasiona… y seguro acertarás.
  4. Cuenta historias: las historias forman parte de nuestra condición humana. Las pinturas rupestres, los jeroglíficos, los poemas, las leyendas… son parte de nuestra tradición y tienen un alto componente de emoción, ya que logran que nos identifiquemos con ellas.
    Cuenta tu contenido a través de una historia (técnica del storytelling) o ejemplifica lo que quieres transmitir con casos reales. Esto ayudará a que el educando codifique adecuadamente la información y luego le resulte más fácil recordarla.
  5. Divierte: la diversión es una de las manifestaciones más importantes de la alegría. Si nos divertimos, tendemos a repetir. Y, si nos divertimos en un proceso de aprendizaje, almacenamos mejor la información.
    Sé ameno, introduce toques de humor, gamifica el curso… ¡hay cientos de recursos a tu alcance! Elige los que mejor se adecúen a tu caso y a tus alumnos.
  6. Utiliza la estimulación sensorial: haz que lleguen distintas experiencias a través de los sentidos del alumno. En un curso on-line, debes cuidar la vista y el oído. Utiliza imágenes, cuanto más trabajadas, mejor. Usa efectos de sonido amigables y/o joviales. Si el curso tiene locución, que esta sea expresiva y juegue con los tonos para transmitir emociones…
  7. Muéstrate amable y confiable: la confianza es una manifestación del amor. Muéstrate gentil, amable, respetuoso, dedicado… y se creará como por arte de magia ese vínculo personal entre educador y educando necesario para cualquier experiencia formativa.
  8. Crea un entorno agradable: cuida el diseño y los detalles. Utiliza la psicología de los colores en función del tipo de contenido. Asegúrate de que la navegabilidad es buena, que no se pierde el usuario en la interfaz y todo queda claro y ordenado.
  9. ¡Impacta!: sorprende de vez en cuando, haz algo novedoso. Consigue que la experiencia sea única. Introduce algo inesperado, fascinante. Y verás como la capacidad de retención se eleva hasta niveles insospechados.

En definitiva

Nuestro objetivo final siempre es que el alumno aprenda de verdad. Es decir, entienda el mensaje, lo almacene en su memoria y lo recupere o lo lleve a la práctica con posterioridad.

Para conseguir esto, tenemos que lograr que se identifique con el contenido, que lo haga suyo, para así retener adecuadamente la nueva información. También lograremos activar los mecanismos de concentración y memorización creando un entorno amigable y bien diseñado, y sorprendiéndole con algo diferente a lo que está acostumbrado. En conclusión, se trata de hacer que la experiencia de aprendizaje sea agradable, novedosa y significativa para él.

E-learning y emoción

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Óscar Montero

Pedagogo, optimista y eterno aprendiz de informática. Las tecnologías son mi pasión y mi trabajo. Y mis aficiones el deporte y los viajes.
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