Microlearning, una nueva forma de aprender

El microlearning es una nueva modalidad de aprendizaje que poco a poco va ganando peso, sobre todo en los entornos empresariales.

Se trata de un enfoque ligado a las nuevas tecnologías, en el que la premisa es “desmigar” los conocimientos en unidades pequeñas. De esta manera, logramos un doble efecto:

  • facilitar la asimilación y retención, al tratar en cada sesión formativa unidades de conocimiento más simples y permitir la transmisión de información a través de mensajes más directos.
  • optimizar el tiempo, al requerir menor esfuerzo temporal y posiblitar aprovechar pequeños lapsos de tiempo como pausas, tiempos muertos dentro del horario laboral, esperas, viajes en tren o avión…

En definitiva, se trata más que nada de una nueva manera de organizar los contenidos, que supone toda una estructura distinta a la habitual a nivel de programación educativa, ya que afecta a objetivos, calendarización, metodología, dispositivos y canales de comunicación.

Lo bueno, si breve, dos veces bueno

Los partidarios de esta modalidad de formación defienden que se trata de un modelo altamente efectivo y que, lejos de disminuir la calidad de la formación, la potencia, ya que se aprovechan mejor los recursos a nuestro alcance. También se evita la sobresaturación de contenido en cada sesión, lo que incide en una mejor retención y el mantenimiento de los niveles de atención y motivación hacia la materia.

Si se me permite el símil culinario, se podría decir que se utiliza una técnica de ‘reducción’ con el fin de concentrar el sabor del aprendizaje, eliminar líquidos innecesarios y darle cuerpo a la salsa. Al fin y al cabo, se trata de jugar con las dosis de conocimiento y, si los ingredientes y la mezcla son buenos, la cantidad no tiene por qué estar reñida con la calidad.

“Pepitas de conocimiento”

Si en el e-Learning ‘clásico’ hablamos de “píldoras o cápsulas de aprendizaje”, algunos autores en microlearning se refieren a los contenidos como “pepitas de conocimiento” (a mí también me gusta llamarlo “migas de conocimiento”) ¿Cuál es la diferencia? Prácticamente, el tamaño, porque por lo demás los principios de modularidad y secuencialidad de los contenidos tienen la misma importancia que en una formación tradicional.

Se trata de desmenuzar el contenido en unidades más pequeñas, pero este tiene que seguir las mismas pautas que un contenido tradicional: ser comprensible, presentarse ordenado, adaptado al alumno y partir de lo más simple a lo más complejo. También decir que, por lo general, se acepta que entran en este modelo las unidades de aprendizaje cuya duración va desde unos pocos segundos hasta 15 minutos.

El impulso de la formación “instantánea”

Al final se trata de un modelo más de aprendizaje, adaptado a los tiempos que corren, en el que la fugacidad y el acceso instantáneo al conocimiento han ganado una relevancia casi abrumadora.

Por supuesto, el auge de los dispositivos móviles y los avances en telecomunicaciones han impulsado e impulsarán aún más en el futuro este modelo educativo, que es fácilmente trasladable  a la práctica a través de vídeos, micropresentaciones, podcasts… elementos a los que ya podemos acceder desde nuestro smarthpone o tablet en unos pocos segundos y con un par de ‘clics’.

Algunos ejemplos prácticos

Algunos ejemplos de unidades de microlearning serían:

  • Escuchar un podcast y, después, realizar un pequeño test.
  • Ver videotutoriales sobre cómo realizar algo o cómo utilizar un nuevo software o aplicación.
  • Aprendizaje a través de microjuegos con componente educativo.
  • Visita a un museo virtual, en el que cada día se nos explican dos o tres obras nuevas.
  • Análisis de una obra musical, fijándonos cada día en un instrumento o parte de la misma.
  • Lectura de un pequeño texto y resolución de un caso cada día o cada semana (por ejemplo, en temas de liderazgo o trabajo en equipo).
  • Comentario de una noticia cada día en un foro.
  • etc.

Un buen modelo de futuro

Bajo mi punto de vista, el Microlearning se trata de un recurso metodológico más. Muy a tener en cuenta y que va a ir ganando presencia en un futuro próximo, pero que, por supuesto, no es idóneo para todo tipo de aprendizajes y, en muchos casos, deberá ser reforzado con otras estrategias de formación.

Además, se trata de un modelo que irá creciendo con el nuevo paradigma del “Internet de la cosas” y los dispositivos Wearables. Habrá que estar atentos a su evolución, ya que va a poder abrir muchas posibilidades. También es un recurso que encaja muy bien con otros ‘nuevos’ paradigmas, como el de la gamificación aplicada a la educación.

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Óscar Montero

Pedagogo, optimista y eterno aprendiz de informática. Las tecnologías son mi pasión y mi trabajo. Y mis aficiones el deporte y los viajes.
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