Formación continua, un valor estratégico

El mundo en el que vivimos actualmente está en constante evolución. Los cambios se producen a diario y de forma exponencial, y la mejor manera de adaptarnos a ellos es mediante la formación continua.

Varios son los estudios que han demostrado que los conocimientos adquiridos en las diferentes instituciones de formación, ya sean universitarias o de grados de formación profesional (los llamados FP), no se ajustan a las necesidades reales de las empresas.

El objetivo de la formación continua es renovar nuestras capacidades y habilidades, encontrando nuevas herramientas y formas de trabajar, para aumentar de este modo nuestra competitividad, productividad, calidad y rentabilidad y, en consecuencia, nuestro valor añadido a la empresa.

Las TICs son herramientas que poco a poco se van haciendo hueco en todos los ámbitos laborales, y la eficacia de las mismas determina la forma de trabajar en las empresas, así como la calidad del trabajo realizado. Y tal es la influencia de las nuevas tecnologías en el plano profesional que los conocimientos necesarios para desenvolverse en él van cambiando también a la misma velocidad.

De modo que la informática se ha convertido en una de las disciplinas de mayor importancia en la actualidad, entre otros motivos por estimular el desarrollo de otras ciencias y tecnologías.

Cómo realizar la formación continua

Habitualmente estamos acostumbrados a formarnos en centros en los que se requiere la asistencia presencial a las clases. Sin embargo, debido al ritmo de vida tan ajetreado al que estamos sometidos, cada vez son más populares los cursos de formación online o autoformación, en los que es el propio alumno el que marca el ritmo de aprendizaje así como el lugar y el momento más adecuado para llevarlo a cabo.

No obstante, a veces la autoformación no es suficiente, ni tampoco un método eficaz. A veces necesitamos de un profesional para que nos asesore y oriente sobre el aprendizaje de un programa o aplicación, o para que nos enseñe trucos o herramientas que permitan un uso más efectivo de los mismos.

Y con esto no quiero decir que la autoformación sea una pérdida de tiempo, porque de hecho los informáticos estamos constantemente visualizando tutoriales para descubrir herramientas u opciones de las mismas que nos faciliten la programación y la gestión de los proyectos para poderlos adaptar a las necesidades concretas de cada cliente. Necesidades que cambian según el proyecto, el ámbito de aplicación, el tipo de producto a manejar y el tipo de operaciones a realizar con él.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que una buena parte de los cursos que se ofertan son subvencionados. Existen una gran cantidad de empresas dedicadas a la formación de trabajadores en diferentes sectores laborales cuyos programas de formación se encuentran, además, reglados por directivas europeas. De modo que los contenidos impartidos son de calidad.

Por tanto, existen varias maneras de practicar la formación continua, tan sólo basta con enredar un poco en la red y buscar lo que más se ajuste a nuestras necesidades ¡No hay excusas para no seguir aprendiendo! ¡Querer es poder!

Beneficios

Los beneficios que reporta la formación continua recaen tanto en la empresa como en el trabajador. Los primeros deben de tener presente que la formación no es una pérdida de tiempo ni supone un gasto, sino una inversión a largo plazo; y los segundos incrementan su conocimiento personal aportando así un mayor valor a su empresa.

De entre todas las ventajas de este tipo de educación destacan las siguientes:

  • Permite actualizar los conocimientos técnicos de los trabajadores.
  • Favorece la igualdad de oportunidades entre el personal a la hora de ser elegidos para desarrollar un proyecto.
  • Aumenta el nivel de satisfacción de los empleados en sus puestos de trabajo.
  • Posibilita que el trabajador posea una mayor capacidad para tomar decisiones y resolver problemas con mayor eficacia.
  • Favorece la promoción de la carrera profesional del empleado.

Es por todo ello que…

La formación continua es un instrumento imprescindible que permite a los trabajadores estar más preparados para enfrentarse con éxito a los desafíos laborales y a las empresas estar mejor preparadas en un mercado competitivo y agresivo como el actual.

Sería bueno que las empresas invirtieran en la formación de sus trabajadores a través de la realización de cursos formativos, ya sean presenciales o mediante la autoformación. Desde luego que el esfuerzo está repartido en ambos frentes: unos bien por la aprobación y financiación de los cursos (en caso que no sea subvencionado), así como la concesión de jornadas de trabajo flexibles para llevarlos a cabo; y otros por la implicación personal y el compromiso para asistir y/o realizar los cursos formativos.

Independientemente de si las empresas conceden partidas económicas para este tipo de menesteres o si autorizan o no su realización, la autoformación siempre es una opción válida para adquirir una base de conocimientos, a pesar de que a veces la visión técnica de un experto sea una forma más eficaz de adquirir el conocimiento.

Y ante todo, no tengáis miedo de enfrentaros a nuevos retos. Si algo os motiva, adelante. Con un poco de esfuerzo y sacrificio todo es posible.

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Fausto López

Soy una persona alegre, positiva, en formación continua, responsable e implicado en todo lo que hago. En lo personal soy muy familiar, me encanta bailar, ir al cine y viajar.
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